Hace unas semanas escribí sobre lo que Lacoste hizo en Galeries Lafayette: tomarse doce vitrinas, montar dos pop-ups y usar el retail experiencial como herramienta de reposicionamiento. El argumento era claro: Lacoste no estaba vendiendo producto, estaba cambiando la forma en que el consumidor la clasifica mentalmente.
Y entonces vi algo que me desconcertó.
En…
